¿Funciona la aerotermia con radiadores? Sí, en muchas viviendas funciona bien, pero no en todas sin cambios. La clave está en la temperatura del agua: una caldera de gas suele mandar agua a 60-80 °C a los radiadores, mientras que una bomba de calor rinde de verdad trabajando a 35-55 °C. Si tus radiadores son capaces de calentar la casa con agua a 45-55 °C en los días fríos, puedes mantenerlos. Si no, tendrás que ampliar o cambiar algunos, mejorar el aislamiento, elegir un equipo de alta temperatura o recurrir a un sistema híbrido. Te explicamos cómo saber en qué caso estás y qué hay que cambiar.
El problema de fondo: la temperatura del agua
Un radiador emite calor en función de la diferencia de temperatura entre el agua que lleva dentro y el aire de la habitación. Los catálogos indican su potencia en unas condiciones normalizadas en las que el agua está, de media, unos 50 °C por encima del ambiente (por ejemplo, agua a 70 °C de media con la habitación a 20 °C). Es lo que se suele llamar «potencia a ΔT 50».
Si bajas la temperatura del agua, la potencia cae más que proporcionalmente. Como orientación, con la fórmula habitual de emisión de radiadores:
| Temperatura media del agua (habitación a 20 °C) | Salto térmico | Potencia aproximada respecto a catálogo |
|---|---|---|
| 70 °C | ΔT 50 | 100 % |
| 60 °C | ΔT 40 | ≈ 75 % |
| 55 °C | ΔT 35 | ≈ 63 % |
| 50 °C | ΔT 30 | ≈ 51 % |
| 45 °C | ΔT 25 | ≈ 41 % |
Es decir, un radiador que da 1.000 W en catálogo daría unos 500 W con agua a 50 °C de media. La pregunta es si esos 500 W bastan para esa habitación en el día más frío.
¿Y por qué no hacer que la bomba de calor caliente el agua a 70 °C? Porque su rendimiento baja mucho cuanto más alta es la temperatura que tiene que producir. Una aerotermia que trabaja todo el invierno a 65-70 °C puede acabar gastando casi tanto como el sistema que sustituye. Lo explicamos en nuestro artículo sobre cómo funciona la aerotermia.
Buenas noticias: los radiadores suelen estar sobredimensionados
En la práctica, muchas instalaciones tienen más radiador del necesario. Se calcularon con márgenes amplios, para una casa sin aislar o con ventanas viejas que quizá ya has cambiado. Además, el día más frío del año es solo eso: un día. La mayor parte del invierno la demanda es mucho menor y el agua puede ir más templada.
Por eso una prueba muy reveladora, si todavía tienes caldera, es bajar la temperatura de impulsión a 50-55 °C durante una temporada fría y comprobar si la casa sigue confortable. Si lo está casi todo el tiempo, tus radiadores probablemente valen para aerotermia, quizá con algún refuerzo puntual.
Cómo saber si tus radiadores valen: paso a paso
- Calcula la demanda de cada estancia en el día más frío. Lo ideal es que lo haga un técnico con un cálculo de cargas; como aproximación, usa la potencia por metro cuadrado según aislamiento y clima.
- Averigua la potencia de catálogo de cada radiador (modelo y número de elementos o dimensiones).
- Aplica el factor de corrección para la temperatura de trabajo prevista, por ejemplo 50 °C de media (≈ 51 %).
- Compara: si el radiador corregido cubre la demanda de la estancia, vale. Si se queda corto, anota cuánto le falta.
- Decide por estancias: es habitual que solo dos o tres habitaciones (las de fachada norte, el salón con ventanal, el baño) necesiten refuerzo.
Qué se puede cambiar para que funcione
Ampliar o sustituir algunos radiadores
En las estancias que se quedan cortas se puede poner un radiador más grande, uno de doble panel o añadir elementos. Los radiadores de panel de acero de tipo 22 o 33 tienen más superficie en el mismo hueco. También existen radiadores de baja temperatura y modelos con ventilador que multiplican la emisión con agua templada. Puedes ver opciones en nuestra sección de radiadores y toalleros.
Mejorar el aislamiento
Cambiar ventanas, aislar la cubierta o la fachada reduce la demanda de toda la casa. A veces una buena ventana hace que un radiador «pequeño» pase a ser suficiente. Además, reduce el consumo de por vida.
Elegir un equipo de alta temperatura
Algunas bombas de calor, sobre todo las que usan propano (R290) como refrigerante, alcanzan temperaturas de impulsión más altas que las convencionales. Son útiles cuando los radiadores necesitan agua más caliente en los días fríos, aunque conviene recordar que el rendimiento siempre será mejor cuanto más baja sea la temperatura de trabajo.
Sistema híbrido
Mantener la caldera de gas como apoyo para los días más fríos y dejar que la bomba de calor haga el resto. Es una solución interesante cuando los radiadores son claramente pequeños y no se pueden cambiar.
Un ejemplo con números
Imagina un piso en Madrid con aislamiento medio, donde estimamos unos 90 W por metro cuadrado en el día más frío. Queremos trabajar con agua a unos 50 °C de media (factor ≈ 51 %):
| Estancia | Demanda estimada | Radiador actual (catálogo) | Emisión a 50 °C | Resultado |
|---|---|---|---|---|
| Salón de 20 m² | ≈ 1.800 W | 2.400 W | ≈ 1.220 W | Se queda corto: reforzar o cambiar. |
| Dormitorio de 12 m² | ≈ 1.080 W | 1.800 W | ≈ 920 W | Justo: a 55 °C (≈ 63 %) daría unos 1.130 W. |
| Dormitorio de 10 m² | ≈ 900 W | 2.000 W | ≈ 1.020 W | Suficiente. |
En este caso, cambiar el radiador del salón por uno de mayor emisión y subir la curva a 55 °C solo en los días más fríos permitiría mantener el resto de la instalación. Es un ejemplo ilustrativo: en tu vivienda los números serán distintos y conviene que los revise un técnico con un cálculo de cargas.
Cuándo no compensa mantener los radiadores
- Cuando casi todos se quedan muy cortos a baja temperatura y la casa no se puede aislar.
- Cuando la instalación es monotubo antigua con problemas de reparto.
- Cuando el circuito está muy deteriorado, con fugas o lodos importantes.
- Cuando vas a hacer una reforma integral: en ese caso, el suelo radiante o los fancoils pueden ser mejor inversión.
Otros puntos de la instalación que hay que revisar
- Tipo de circuito: las instalaciones bitubo (ida y retorno independientes a cada radiador) funcionan bien. Las monotubo, en las que el agua pasa en serie por los radiadores, son más complicadas porque los últimos reciben agua más fría.
- Caudal: la bomba de calor trabaja con saltos de temperatura pequeños entre ida y retorno, lo que exige más caudal que una caldera. Tuberías muy estrechas pueden limitar.
- Limpieza del circuito: los lodos de una instalación antigua reducen la emisión y pueden dañar el intercambiador de la máquina. Limpiar y montar un filtro es casi obligatorio.
- Depósito de inercia o separador: según el equipo y el volumen de agua del circuito, puede hacer falta para evitar arranques frecuentes y garantizar los desescarches.
- Válvulas termostáticas: siguen siendo útiles, pero con aerotermia conviene no cerrar demasiadas a la vez y trabajar con una curva climática bien ajustada. En regulación y control tienes termostatos y sondas.
Cómo cambia el uso de la calefacción
Con aerotermia y radiadores, la forma de usar la calefacción también cambia. En lugar de encender a tope dos horas por la mañana y dos por la tarde, como con muchas calderas, la bomba de calor rinde mejor con funcionamiento más continuo y temperaturas suaves. Los radiadores estarán templados, no ardiendo, y la sensación será de calor más uniforme. Al principio choca un poco: tocas el radiador y está «tibio», pero la casa está a 20-21 °C.
También conviene revisar las consignas: con calor más uniforme y sin picos, muchas personas se encuentran cómodas uno o dos grados por debajo de lo que tenían con la caldera, y cada grado menos se nota en el consumo. Los programas de reducción nocturna deben ser suaves, porque recuperar desde muy abajo obliga a la máquina a trabajar más caliente.
Ajustar bien la curva climática del equipo (la relación entre temperatura exterior y temperatura del agua) es lo que más influye en el consumo. Merece la pena dedicar unas semanas a afinarla con el instalador.
Preguntas frecuentes
¿Valen mis radiadores de hierro fundido?
Pueden valer. Tienen mucha inercia y, si son grandes, suelen estar sobredimensionados. Lo que hay que comprobar es su potencia a baja temperatura y el estado del circuito.
¿Y los radiadores de aluminio?
También, siempre que la potencia corregida cubra la demanda. Conviene comprobar con el fabricante del equipo la compatibilidad de materiales y el tratamiento del agua.
¿Es mejor cambiar todo a suelo radiante?
El suelo radiante es la combinación más eficiente, pero implica obra. Si ya vas a reformar, merece la pena valorarlo; si no, unos radiadores bien dimensionados funcionan bien. Lo vemos en nuestro artículo sobre aerotermia y suelo radiante.
Te ayudamos a valorarlo
En CalorManía tienes equipos de aerotermia y bomba de calor y radiadores para reforzar las estancias que lo necesiten. Si nos envías la lista de radiadores (modelo y medidas) y la superficie de cada estancia, te ayudamos a comprobar si tu instalación está preparada.
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