Si vas a cambiar el termo, la pregunta es casi obligada: ¿repongo un termo eléctrico o doy el salto a una bomba de calor para agua caliente sanitaria (ACS)? La respuesta corta: si en casa sois tres o más personas, el equipo va a estar en un sitio con espacio y ventilación suficientes y piensas quedarte unos años, la bomba de calor suele compensar porque gasta en torno a la tercera parte de electricidad para el mismo agua caliente. Si vives solo, usas poca agua o no tienes hueco, un buen termo eléctrico sigue siendo una opción sensata. Vamos a verlo con números y sin rodeos.
Cómo calienta el agua cada equipo
Los dos son depósitos de agua caliente conectados a la red eléctrica, pero funcionan de forma muy distinta.
Termo eléctrico: una resistencia y un depósito
El termo eléctrico calienta el agua con una resistencia, igual que un hervidor. Cada kWh que pagas se convierte, como mucho, en un kWh de calor en el agua. Es sencillo, barato, silencioso y ocupa poco. Su punto débil es el consumo: toda la energía viene de la red.
Bomba de calor ACS: aerotermia aplicada al agua
La bomba de calor ACS lleva encima (o al lado) del depósito un pequeño equipo de aerotermia: un compresor y un circuito frigorífico que extraen calor del aire y lo pasan al agua. La electricidad mueve el compresor, pero la mayor parte de la energía la aporta el aire. La relación entre el calor que entrega y la electricidad que consume es el COP. Los equipos actuales suelen trabajar con COP de entre 2,5 y 3,5 según la temperatura del aire, la del agua y el modelo; es decir, por cada kWh eléctrico obtienes entre 2,5 y 3,5 kWh de calor. Consulta siempre la ficha del fabricante, porque el dato depende de las condiciones de ensayo.
Además, casi todas llevan una resistencia de apoyo para días muy fríos, para los ciclos antilegionela o para cuando necesitas agua rápido.
Comparativa rápida
| Aspecto | Termo eléctrico | Bomba de calor ACS |
|---|---|---|
| Consumo eléctrico para la misma ACS | 100 % (referencia) | Aproximadamente un 30–40 % del termo |
| Inversión inicial | Baja | Varias veces superior |
| Capacidades habituales | 30 a 150 litros (hasta 200–300 L en algunos modelos) | Normalmente de 100 a 300 litros |
| Espacio y altura | Mínimos; se cuelga en pared | Más alta y pesada; suele ir en suelo |
| Necesidades de aire | Ninguna | Local amplio o conductos al exterior |
| Ruido | Prácticamente nulo | Similar a un frigorífico o algo más |
| Instalación | Agua fría, agua caliente y enchufe | Lo anterior más desagüe de condensados y, a veces, conductos |
| Energía renovable | No | Sí, si cumple los rendimientos mínimos |
Cuánto se ahorra realmente: un ejemplo con números
Hagamos una cuenta realista. El Código Técnico de la Edificación toma como referencia una demanda de 28 litros por persona y día a 60 °C en vivienda. Para una familia de cuatro personas eso son unos 112 litros diarios.
Calentar esos 112 litros desde unos 12 °C (agua de red) hasta 60 °C exige unos 6,2 kWh de calor al día, alrededor de 2.300 kWh al año. A eso hay que sumar las pérdidas del propio depósito, que en un termo bien aislado son modestas pero existen.
- Con termo eléctrico: necesitas pagar esos ~2.300 kWh, más pérdidas. Pongamos unos 2.500 kWh al año.
- Con bomba de calor (COP medio de 3): la electricidad necesaria baja a unos 800–850 kWh al año.
La diferencia ronda los 1.600–1.700 kWh al año. Para pasarlo a euros, multiplícalo por el precio medio del kWh que ves en tu factura (energía más peajes e impuestos). Con ese ahorro anual y la diferencia de precio entre ambos equipos instalados puedes calcular en cuántos años recuperas la inversión. En hogares de cuatro o más personas el plazo suele ser razonable; en hogares de una o dos personas se alarga mucho, porque el consumo de partida es bajo.
Un matiz importante: si tienes placas solares fotovoltaicas, la bomba de calor ACS se vuelve todavía más interesante. Puedes programarla para que caliente en las horas de sol y aprovechar tu propia producción, usando el depósito como una batería térmica.
Dónde instalar cada uno
El termo eléctrico se coloca casi en cualquier sitio: cocina, baño, armario, falso techo (en modelos horizontales). La bomba de calor ACS es más exigente:
- Volumen de aire. Si toma el aire del propio local, necesita una estancia suficientemente amplia para no enfriarla en exceso. El fabricante indica el volumen mínimo; si no se alcanza, hay que canalizar la aspiración y la expulsión al exterior con conductos.
- Ubicaciones ideales: garaje, trastero, lavadero, sala de calderas o bodega. Son espacios donde el aire frío que expulsa no molesta e incluso puede venir bien en verano.
- Temperatura del local. Cada modelo tiene un rango de trabajo. Si el aire es muy frío, el COP baja y entra más la resistencia de apoyo.
- Desagüe. Al enfriar el aire se condensa humedad, así que necesitas un desagüe cercano.
- Altura y peso. Un equipo de 200–270 litros lleno pesa bastante; el suelo debe soportarlo y conviene medir la altura libre antes de comprar.
- Ruido. No es molesto en un garaje, pero piénsatelo antes de ponerla junto a un dormitorio.
Normativa y ayudas: lo que conviene saber en 2026
En obra nueva y en reformas integrales de la instalación térmica, el CTE (Documento Básico HE 4) exige cubrir una parte importante de la demanda de ACS con energía renovable: con carácter general un 70 %, que puede bajar al 60 % cuando la demanda es inferior a 5.000 litros diarios. Una bomba de calor eléctrica puede contarse como renovable si su rendimiento estacional para ACS (SCOPdhw) es de al menos 2,5, determinado con una temperatura de preparación de 45 °C o más. Por eso las bombas de calor ACS se han convertido en la solución habitual en vivienda nueva frente a los paneles solares térmicos.
En cuanto a ventajas fiscales, el Real Decreto-ley 16/2025 prorrogó hasta el 31 de diciembre de 2026 las deducciones del IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética en la vivienda habitual. La deducción del 40 % exige reducir al menos un 30 % el consumo de energía primaria no renovable (o alcanzar calificación A o B) y acreditarlo con certificados energéticos de antes y después de la obra. Cambiar un termo por una bomba de calor puede ayudar a conseguirlo, pero no lo garantiza por sí solo: pide al técnico certificador que lo calcule antes de comprar. Para subvenciones directas, consulta las convocatorias vigentes de tu comunidad autónoma.
Cuándo elegir cada opción
Elige un termo eléctrico si…
- Vives solo o sois dos y el consumo de agua caliente es bajo.
- Solo tienes hueco en un armario, cocina o baño pequeños.
- Es una segunda residencia que se usa pocas semanas al año.
- Necesitas una solución inmediata y económica, por ejemplo en un piso de alquiler.
Elige una bomba de calor ACS si…
- Sois tres o más personas y el consumo diario es alto.
- Tienes garaje, trastero, lavadero o un cuarto técnico donde colocarla.
- Tienes o vas a tener placas solares fotovoltaicas.
- Vas a reformar la vivienda y quieres mejorar su calificación energética.
- Estás sustituyendo un calentador de gas y no quieres depender del gas.
Fabricantes como Thermor tienen gamas completas de los dos tipos, desde termos compactos hasta bombas de calor ACS murales y de suelo, lo que facilita comparar modelos equivalentes.
Errores frecuentes al elegir
- Comprar la bomba de calor demasiado pequeña. Si se queda corta, trabajará más con la resistencia y perderás buena parte del ahorro. Dimensiona según el número de personas.
- Instalarla en un armario cerrado sin conductos: el aire se enfría, el COP cae y el equipo no rinde.
- Olvidar el desagüe de condensados.
- Fijarse solo en el precio de compra. En diez años, la factura eléctrica pesa más que el equipo.
- Bajar demasiado la temperatura de consigna. Ahorra energía, pero conviene que el equipo haga periódicamente ciclos a temperatura alta para prevenir la legionela, algo que la mayoría de bombas de calor hace de forma automática.
Preguntas frecuentes
¿La bomba de calor ACS funciona en invierno?
Sí. Trabaja con aire frío, aunque su rendimiento baja a medida que desciende la temperatura. Por debajo de su límite de funcionamiento, la resistencia de apoyo garantiza el agua caliente.
¿Puedo aprovechar la toma del termo actual?
Las conexiones de agua sí; la ubicación quizá no. Comprueba altura, peso, volumen de aire disponible y que tengas desagüe cerca.
¿Cuánto dura cada equipo?
Depende sobre todo de la dureza del agua y del mantenimiento del ánodo. Revisar el ánodo de magnesio cada uno o dos años alarga mucho la vida de ambos depósitos.
Encuentra tu equipo en CalorManía
Si ya lo tienes claro, revisa nuestra selección de bombas de calor para agua caliente sanitaria o, si prefieres la opción sencilla, nuestros termos eléctricos y calentadores. Si además quieres climatizar toda la vivienda, echa un vistazo a los equipos de aerotermia. Y si dudas entre dos modelos, escríbenos con el número de personas y el sitio donde irá el equipo, y te ayudamos a elegir.
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