La legionela es una bacteria que vive en el agua y se multiplica sobre todo entre 20 y 45 °C; por debajo de 20 °C queda latente y a 70 °C se destruye. Por eso la temperatura del agua caliente sanitaria es la principal herramienta para controlarla. En las instalaciones de edificios no residenciales, el Real Decreto 487/2022 exige mantener el agua de los acumuladores a 60 °C como mínimo, por encima de 50 °C en los puntos terminales del circuito y poder alcanzar 70 °C para desinfectar. En una vivienda esas reglas no son obligatorias, pero son una buena referencia: evitar que el agua se quede tibia durante días en un depósito es la mejor prevención.
Qué es la legionela y cómo se contagia
La Legionella es una bacteria ambiental presente de forma natural en ríos, lagos y aguas subterráneas. Llega en pequeñas cantidades a la red de agua y, si encuentra las condiciones adecuadas dentro de una instalación (agua estancada, temperatura templada, sedimentos, cal o biocapa en las tuberías), se multiplica. Según el Ministerio de Sanidad, su temperatura óptima de crecimiento está entre 35 y 37 °C.
En los edificios, los puntos donde más a menudo encuentra esas condiciones son los depósitos de agua caliente que trabajan a temperatura baja, los tramos de tubería por los que apenas circula agua, los rociadores de ducha con cal y, en instalaciones grandes, las torres de refrigeración y los sistemas de agua de uso recreativo, como jacuzzis o spas.
Dos ideas importantes para no alarmarse sin motivo:
- No se contagia bebiendo agua, ni comiendo, ni de persona a persona. La infección se produce al inhalar aerosoles: las gotas microscópicas que se forman en duchas, grifos, jacuzzis o torres de refrigeración.
- No afecta a todos por igual. El riesgo es mayor en personas mayores de 65 años, fumadoras, con enfermedades respiratorias o cardíacas crónicas, con diabetes o con el sistema inmunitario debilitado.
Temperatura del agua: las cifras que conviene conocer
| Temperatura | Comportamiento de la legionela | Qué significa en la práctica |
|---|---|---|
| Por debajo de 20 °C | Latente, no se multiplica | El agua fría debe mantenerse fría |
| Entre 20 y 45 °C | Se multiplica (óptimo hacia 35–37 °C) | La zona de riesgo: depósitos tibios, tuberías con agua parada |
| Hacia 50 °C | Crecimiento muy limitado | Mínimo exigido en el retorno y puntos terminales de instalaciones colectivas |
| 60 °C | Se va eliminando de forma progresiva | Temperatura mínima del acumulador final en instalaciones reguladas |
| 70 °C | Se destruye | Temperatura de desinfección térmica |
Qué dice el Real Decreto 487/2022
El Real Decreto 487/2022, que sustituyó desde enero de 2023 al antiguo RD 865/2003, establece los requisitos sanitarios para prevenir la legionelosis. Lo más relevante para el agua caliente es:
- Acumuladores finales: el agua debe mantenerse a una temperatura homogénea y mínima de 60 °C.
- Circuito de distribución y retorno: la temperatura debe mantenerse por encima de 50 °C en todos los puntos terminales.
- Capacidad de desinfección: la instalación debe poder alcanzar 70 °C cuando haga falta una desinfección térmica.
- Controles periódicos de temperatura en depósitos y retorno, además de planes de prevención, limpieza y registro.
¿Se aplica a mi casa?
El real decreto excluye las instalaciones ubicadas en edificios dedicados al uso exclusivo de vivienda, siempre que no afecten al ambiente exterior. Es decir, el termo de tu piso o la caldera de tu casa no están sujetos a esos controles obligatorios. Aun así, la autoridad sanitaria puede exigir medidas si sospecha un riesgo para la salud pública.
Sí afecta, en cambio, a muchos negocios y edificios no residenciales: hoteles, gimnasios, residencias, centros deportivos, hospitales y otros edificios con agua caliente centralizada y duchas de uso público. Si tienes un negocio, consulta con tu empresa de mantenimiento qué obligaciones te corresponden.
Cómo reducir el riesgo en casa
Aunque no sea obligatorio, en una vivienda puedes aplicar el mismo sentido común que inspira la norma:
Con termo eléctrico
- Evita programarlo a temperaturas bajas de forma permanente. Muchos fabricantes recomiendan trabajar en torno a 60 °C.
- Si usas el modo «eco» a baja temperatura, comprueba si el termo tiene una función antilegionela que lo sube periódicamente a alta temperatura.
- Si el termo ha estado parado varias semanas (por ejemplo, en una segunda residencia), calienta el agua a la máxima temperatura antes de usarlo y deja correr el agua caliente unos minutos con los grifos abiertos, evitando respirar el vapor de la ducha mientras purgas.
Con bomba de calor de ACS o aerotermia
Las bombas de calor son más eficientes cuanto más baja es la temperatura del agua, por eso suelen trabajar habitualmente por debajo de 60 °C. Para compensarlo, la mayoría incluye un ciclo antilegionela programable que, con la resistencia de apoyo, eleva el depósito a alta temperatura con una frecuencia determinada. No lo desactives para ahorrar: el consumo extra es pequeño comparado con el beneficio. Puedes ver equipos con esta función en nuestra sección de bombas de calor para ACS.
Con caldera mixta instantánea
Una caldera que calienta el agua al momento, sin depósito, tiene un riesgo muy bajo porque no hay agua tibia almacenada. Si tu caldera tiene un pequeño microacumulador, el riesgo sigue siendo bajo, pero conviene mantenerlo activo.
Con energía solar térmica
Los depósitos solares pueden pasar días a temperaturas templadas cuando hay poco sol. Por eso las instalaciones solares suelen contar con un apoyo (caldera, resistencia o bomba de calor) y una programación que garantice alcanzar temperaturas altas periódicamente. Revísalo con tu instalador.
Segundas residencias, viviendas vacías y obras
Los periodos largos sin uso son el escenario más favorable para la bacteria: el agua queda parada en depósitos y tuberías y, con el calor del verano, alcanza justo las temperaturas en las que se multiplica. Al volver a una vivienda cerrada durante semanas o meses:
- Sube el termo o el depósito a su temperatura máxima y deja que complete el ciclo antes de ducharte.
- Abre todos los grifos de agua caliente y fría durante unos minutos, empezando por los más alejados, para renovar el agua de las tuberías.
- En la ducha, deja correr el agua con la mampara cerrada o el rociador apuntando al desagüe y sal del baño mientras tanto, para no respirar el vapor.
- Si has hecho una reforma de fontanería, haz lo mismo antes de usar la instalación con normalidad.
Si en casa vive alguna persona de los grupos de riesgo, extrema estas precauciones y, ante cualquier síntoma respiratorio con fiebre alta, consulta con tu médico y menciona que la vivienda ha estado cerrada.
Instalaciones con acumulador y recirculación
En viviendas grandes, chalets o pequeños edificios con un depósito central y circuito de retorno, el riesgo aumenta porque hay más volumen y más metros de tubería. Algunas buenas prácticas:
- Depósito bien dimensionado. Un acumulador sobredimensionado guarda agua que tarda en renovarse.
- Retorno caliente. Una bomba de recirculación mantiene el agua en movimiento y caliente en todo el circuito, pero hay que regularla bien para no derrochar energía.
- Tuberías aisladas para que el agua no se enfríe en el recorrido y el agua fría no se caliente al pasar junto a la caliente.
- Purga periódica de la parte baja de los depósitos, donde se acumulan sedimentos.
- Eliminar tramos muertos: tuberías que se quedaron sin salida tras una reforma y en las que el agua no circula nunca.
Equilibrio entre seguridad, ahorro y quemaduras
Subir la temperatura del agua protege frente a la legionela, pero tiene dos contrapartidas: más pérdidas de energía y más riesgo de quemaduras, sobre todo para niños y personas mayores. La solución habitual es mantener el depósito caliente y limitar la temperatura en los grifos con una válvula mezcladora termostática a la salida del depósito o en los puntos de uso. Así el agua almacenada está protegida y la que sale por la ducha llega a una temperatura segura.
Otros hábitos sencillos ayudan: limpiar y desincrustar periódicamente los rociadores de ducha y los aireadores de los grifos, donde se acumulan cal y biocapa, y abrir los grifos poco usados de vez en cuando para renovar el agua.
Preguntas frecuentes
¿Puedo contagiarme de legionela bebiendo agua del grifo?
No. Según el Ministerio de Sanidad, la legionelosis no se transmite al beber agua; el contagio se produce al inhalar aerosoles contaminados.
¿A qué temperatura debo poner el termo?
Muchos fabricantes recomiendan unos 60 °C. Si lo bajas para ahorrar, asegúrate de que tenga un ciclo antilegionela periódico.
¿El RD 487/2022 me obliga a algo en mi piso?
No, en principio excluye los edificios de uso exclusivo de vivienda, salvo que la instalación afecte al ambiente exterior o la autoridad sanitaria lo requiera.
¿Quieres un sistema de agua caliente seguro y eficiente? Revisa nuestras bombas de calor de ACS con función antilegionela o consúltanos tu caso.
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